Subestructuras. Se acabó el misterio del nombre.



       11 de Diciembre de 2012

Se acerca el fin de año y solo nos quedan diez días hasta que la profecía Maya se cumpla inexorablemente. Por ese motivo hemos decido que ya no es importante mantener el secreto y daremos respuesta a uno de los interrogantes que más se nos ha planteado. ¿Por qué el sitio se llama Subestructuras?
        A quienes se animen a encontrar la respuesta les dejamos un largo texto que, sin embargo, con pasión y entrega podrá acabarse de leer antes de que las pirámides de México y Guatemala se abran para dejar salir de su interior a los seres supremos.  

La investigación científica, el desarrollo de teorías del conocimiento y la producción del saber humano  están atravesados por la elaboración de conceptos que se han instituido como base nominativa desde la cual se construyó todo un edificio de ideas y paradigmas. Entre ellos existen algunos que, peculiarmente, saltan de una ciencia a la otra y están presentes en los grandes campos del conocimiento que se manifiestan bajo las distintas disciplinas desarrolladas hasta la actualidad. Aquí quisiéramos detenernos en el concepto de Estructura.      
La Estructura se presenta como la suma de elementos que interactúan en un sistema de fuerzas de tal modo que cada parte -cada elemento- encuentra una lógica si, y solo si, es comprendido en el conjunto al que pertenece. La existencia de los elementos está supeditada a su función y a las relaciones de fuerza y resistencia que mantiene con el resto de los componentes del sistema. Existe pues una doble naturaleza, indisociable, de esos elementos: Su realidad material y su realidad relacional. Existen, entonces, como elementos materiales, tangibles, pero también deben su condición al juego de relaciones en las cuales se encuentran involucrados. La materialidad de un elemento adquiere significado siempre y cuando esté en relación con otro. No se reconocen pues, dentro de la estructura, elementos aislados, como tampoco pueden existir vinculaciones, relaciones, series determinadas, sin elementos materiales.     
De tal modo el concepto de estructura es imprescindible en amplios campos del conocimiento científico. La Química y la Biología y la Medicina estudian estructuras (atómicas, biológicas, celulares, órganos, sistemas) pero también la Historia, la Geografía, la Antropología, La Economía y la Sociología. Como vemos, la noción de la existencia de estructuras ha sido desplegada dentro del campo de las llamadas ciencias exactas y también dentro de las ciencias sociales.
La ciencia moderna ha construido su sistema de interpretación de los fenómenos que nos rodean recurriendo a estructuras. Una molécula, si es separada de su conjunto, pierde gran parte de su esencia y muere, o bien ella misma se transforma -ante la mirada del científico- en otro tipo de estructura compuesta por elementos más pequeños, pero estructurales al fin. Los seres humanos, bastas estructuras en si mismos, no pueden vivir aislados de los otros seres humanos, y con ellos producen sociedades que, en suma, componen estructuras sociales.
Moléculas y seres humanos se encuentran implicados en relaciones de fuerza, de oposición, de acercamiento y rechazo, y relaciones de poder. El resultado de esas fuerzas acaba por determinar el lugar que cada elemento ocupa en el sistema. Pero ese resultado, no es estático. Las estructuras se mueven perpetuamente como consecuencia de la presión que ejercen las fuerzas que lo componen. Sus movimientos se dan dentro de la propia estructura, y ella misma acompaña la trasgresión dada por los movimientos que le son intrínsecos. La estructura constituye una fuerza inmanente que condiciona los movimientos potenciales hacia un cambio de estado en el cual estén dadas las condiciones para proseguir con su desenvolvimiento. Por ello tienden a perdurar en el tiempo. Las propias fuerzas en pugna limitan los movimientos. Solo cuando las fuerzas de resistencia y rechazo dentro de un sistema son superiores, la estructura desaparece y da lugar a transformaciones profundas. De esas transformaciones profundas emergen otras formas estructurales.  
Pero las estructuras, como sistema complejo en si mismo, se hallan en constante relación con otras estructuras. De modo tal que se encuentran influenciadas por éstas, y en ocasiones elementos de una estructura pueden interferir en la reproducción y continuidad de la otra. Enfermedades extrañas o ejércitos invasores producen efectos semejantes a distintos niveles. Las estructuras, que luchan por permanecer, están destinadas, sin embargo, a transformarse, a evolucionar hacia otra cosa  y, por último, a desaparecer. El paso del tiempo en las ciencias naturales, o de la Historia en las sociales, cumple su función: Determinar la perdurabilidad de aquello que conocemos.   
Grandes pensadores contemporáneos se han valido de la noción de estructura para formular explicaciones a fenómenos de toda índole, provocando un ordenamiento de aquellos para hacer inteligible lo que a simple vista se presenta como desigual o caótico. Este modo de abordar la realidad ha traído como rédito cuantiosos avances en el conocimiento y en el mejoramiento de la vida como especie.
Sin embargo otros intelectuales, durante los siglos XIX y XX, han señalado deficiencias al pensamiento estructural, han criticado sus formas y sus objetivos. La estructura, según éstos, procura establecer continuidades allí donde prima lo desigual, la ruptura. Allí donde la estructura intenta establecer reproducción, series, relaciones, no hay más que elecciones subjetivas -y políticas- que en su afán por presentar grandes modelos silencian los cambios, las desviaciones; la estructura representaría así la producción de un modelo donde la totalidad que pretende alcanzar oscurece todo aquello que no se adapta al sistema instituido. De este modo la estructura, constituida como método, no solo detiene el avance en el conocimiento sino que también se comporta como un elemento conservador que detiene la posibilidad de transformar la realidad.

Subestructuras            

Hablar de subestructuras implica un rodeo al concepto estructura. Es, por supuesto, un juego nominativo. Es también consecuencia de la disponibilidad de dominios en la Web.
Las subestructuras se desarrollan por debajo de toda estructura visible. Constituyen parte del comportamiento que subyace, es reproducción silenciosa y subterránea. Son parte del reconocimiento de una realidad en perpetua transformación, son parte de la transformación producida en el reconocimiento, que siempre es colectivo y social.
La subestructura se asocia al concepto arquitectónico en que se reconoce que es el hombre quien produce la realidad, y disputando en campos de fuerza múltiples erige el edificio superestructural, tiende pilares para puentes y cimentaciones. La subestructura, en ese sentido, es también infraestructura, oculta en el terreno, base de la construcción.
En este plano podemos decir que Subestructuras nació como un sitio que buscaba desplegar herramientas pedagógicas. Prontamente debimos reconocer que -siendo coherentes con las características que le asignamos a la idea de subestructura- la pedagogía no se halla escindida de todo el resto de los campos que constituyen la realidad. Así fueron apareciendo artículos que referían a lo social, lo económico y la política. Nos vimos obligados a reasumir posicionamientos, y recordar que la pedagogía –como praxis educativa- no puede separarse del resto de los ámbitos de sociabilidad que componen formas peculiares de reproducción material y aprehensión de la misma; que la realidad, por ser producto del trabajo del hombre, es política, e implica también relaciones de fuerza y de poder que se disputan los sentidos asignados a la dilucidación de fenómenos que atañen al conocimiento y a la ciencia, y que por esto último la ciencia es también política.
Subestructuras avanza equívocamente, cambia y en oportunidades se anuda en contradicciones difíciles de salvar. El paso del tiempo pues, y la toma de posición ante el movimiento que corrige el lugar de los elementos que componen la realidad, modifica también el modo de concebir procesos y fenómenos. Entonces de ello no podemos disculparnos. Porque nuestros objetivos distan -a escalas abismales- de querer presentar una versión acabada de la realidad. De allí la errática en los temas de las distintas publicaciones, saltan de un lado a otro, se presentan como pequeños núcleos de discusión y debate, aceptando, casi como condición ineludible, la necesidad de tomar posición, y aceptar que no somos objetivos al interpretar aquello que presentamos. Lo otro sería pretender que la realidad que los hombres construyen sigue los designios de la naturaleza, consecuencia del impulso motor de algún dios lejano que se desenvuelve sin más remedio hacia un final predestinado. Preferimos elogiar la posibilidad de la crítica y el cambio, la indeclinable aceptación de que las armas de la crítica deben sostenerse en la crítica de las armas (Cualquiera sea la naturaleza de estas últimas)
Como sitio que busca construir desde un denominador pedagógico, Subestructuras presenta deudas que intentaremos resolver en el dos mil trece (si es que los mayas lo permiten): Profundizar en discusiones de pedagogía, política educativa, didáctica, compartir prácticas y herramientas de un modo más estructural y menos caótico es una de ellas. La otra, importante, incorporar compañeros y compañeras que estén dispuestos a presentar debate, profundizando discusiones desde sus campos de conocimiento. Por último, esencial, agilizar el intercambio (más allá del contacto vía Facebook) con los estudiantes a quienes -en principio- fue destinado este sitio, poder reconocer, del modo que sea posible, sus inquietudes y poder presentarlas de forma clara.

Hasta el próximo año.
J.G